Querida yo del pasado.
14 oct 2011 Dejar un comentario
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Querida yo del pasado:
Hoy he vuelto a leer tus mensajes. Quiero decirte que estabas muy engañada: tú creías que eras feliz, pero estabas equivocada. La felicidad no está rodeada de un montón de mensajes de “¿Qué te pasa?” “No estás bien, se te ve” y derivados. Pasaste buenos momentos, eso sin ninguna duda, pero sólo te digo que no tengas miedo del futuro, porque es mucho mejor. Esos mensajes se reducen hasta casi la inexistencia y olvidarás lo que es sentirse sola. También quiero decirte que aprenderás como quererte a ti misma, y ni recordarás lo que era la autodestrucción. Sabrás valorarte, verte guapa tal y como eres, y no tener ese pequeño miedo a no gustar.
Tengo que decirte que también aprenderás lo que es perder a alguien, y aunque es difícil, sabrás llevarlo como toca. Superarás todas las pruebas que te pongan por el camino y no tendrás problemas a la hora de pasar todos tus exámenes. La confianza en ti misma en ese aspecto no la perderás. Seguirás siendo la más zen entre los que esperan en la puerta de un examen.
Te pido que intentes mejorar tu sentimiento de culpa perpetua: estamos aprendiendo a ver que no tenemos siempre la culpa de todo. Y no. Da igual el pasado, los eventos que ocurran son inevitables, y tú no eres la causa.
Querida yo del pasado, simplemente quiero decirte que disfrutes de todo el tiempo que tienes, que dejes de rayarte por tonterías, que te quieras, y sobre todo, que seas paciente, porque tu yo del futuro te advierte de que todo lo que te queda por vivir será mejor.
Quiere a los que te rodean, ama a la persona adecuada, pero sobre todo, mímate a ti misma. Tú lo vales.
PD: No guardes a Stitch en ningún lado, seguirás durmiendo con él (su compañía es muy agradecida por las noches ^^)
Ravie.
29 jun 2011 Dejar un comentario
in General Etiquetas: Desahogos, insomnio, Rabia., Reflexiones.
¿Dónde se quedó toda esa maldad y crueldad descrita en esta ? ¿Dónde se quedó la delicada manipulación y los sutiles planes para hundir a la gente? OH! WAIT…
Igual la gente sigue viéndome como tal. Como esa arpía descrita minuciosamente en esa entrada, por alguien devorado por la ira que le provocada. A lo mejor la gente es tan ciega que no se da cuenta que hace tiempo que dejé de ser así. Que ahora sólo soy una estúpida marioneta vulnerable, que ha pasado un año horrible en la mayor parte, y que se ha visto sujeta básicamente por tres personas. TRES. Una que ha estado siempre ahí, otra con la que compartía mi sarcasmo y risas en clase, y otra a la que conocí físicamente por primera vez el 24 de junio. Hace tiempo que dejé de confiar en gente que se burla de mí, al principio tenía gracia seguir el juego, pero ya empezó a cansarme contestar a conversaciones absurdas que surgían sólo cuando tenía exámenes.
He dado todo lo que he podido dar de mí. Todo. He conseguido sobrevivir a un curso difícil (y tanto), a una ilusión MUY frustrada y a dos pérdidas. A tensiones en mi casa y en todas partes. He mostrado todo lo fuerte que podía ser, y estoy cansada. Me he dado cuenta por fin de que no tengo nada que hacer con vosotros, aparte de sufrir. Tengo ganas de empezar la universidad únicamente por cambiar de aires y alejarme de todos vosotros, que sólo me hacéis daño. Aún así, si os sigue pareciendo divertido, seguid lanzando púas “sutiles” que ya me encargaré de volverme más fuerte y que me resbalen. De momento, adieu.
Je serai ravie de ne vous revoir jamais. Mais je sais que cela est impossible, donc simplement, je vais vous ignorer. Vous pouvez être beaucoup de choses, mais vous n’êtes surtout pas meilleure que moi. Je ne vais pas vous le démontrer, ça vaut pas la peine. Vous ne méritez rien, mes chers amis.
Amores públicos
14 may 2011 2 comentarios
in General Etiquetas: Madurando., Reflexiones.
Este texto lleva escrito en mi móvil desde el cinco de abril. Tenía ganas de escribir aquí, y creo que es una buena oportunidad para mostarlo.
Me fascinan aquellas personas que tienen una relación sentimental que es mucho más pública que privada. Es decir, aquellas parejas que no pueden sobrevivir sin estar pendientes del qué dirán, para dar siempre la imagen de pareja ideal, pareja perfecta. Muchas veces esas parejas están vacías. Una relación se debe alimentar de amor y confianza, y no de opiniones ajenas. Dudo mucho que a los followers de alguien le interesen saber que aquel al que siguen acaba de tener sexo, o que toda su lista de amigos se muera por saber todas las ñoñeces que le dice su pareja. ¿Por qué esa necesidad de demostrarle al mundo aspectos que nunca ha cuestionado? Es decir, existiendo tanas formas de comunicación privada, ¿Por qué elegir la menos confidencial, y poner en evidencia todos tus sentimientos? No termino de entenderlo. Sobre todo cuando parece que las razones son ciertas ganas de provocar envidia, demostrando que eres el mejor. Particularmente me hacen gracia los comentarios que hacen referencia claramente al sexo, o a lo bueno que ha sido, en una red social. Siempre me podrán echar en cara que sea una cotilla, pero al fin y al cabo es un perfil que has elegido como público, ¿no?
A mi parecer, y por cierta experiencia, cuando hay una bronca en una pareja “pública”, este hecho no aparece en ningún lado. Misteriosamente los estados son los más bonitos y profundos, cuando los sentimientos son de distanciamiento. Esas parejas nunca están en conflicto, no les interesa mostrarlo y dañar su imagen.
Lo malo de estas parejas, es que partiendo de su actuación, piensan que todo el mundo debería hacer lo mismo, y sin embargo no tiene porqué ser así, ni mucho menos. A mí me han llegado a preguntar si las cosas iban mal con mi pareja sólo porque no teníamos casi fotos juntos. La ausencia de comentarios empalagosos o subidos de todo no implica monotonía, simplemente muestra timidez, pudor, o una simple privacidad que se quiere respetar. No tener millones de fotos juntos no significa no tener grandes momentos que merezca la pena capturar, puede significar simplemente un disfrute máximo del momento, olvidando toda intervención fotográfica. Al fin y al cabo, las mejores fotos son las que se te quedan grabadas en la memoria y no en el papel.
Yo sé que tengo una relación bastante pública en lo que se refiere a mi exposición de sentimientos y emociones en este blog, sin embargo, en redes sociales, suele ser mucho más inadvertida. No necesito demostrar al mundo que formo parte de una pareja que considero perfecta. No necesito que me aconsejen o juzguen porque un comentario suene más borde de lo habitual. En realidad, lo único que necesito es disfrutar de mi pareja, en mi mundo, y que los dos sepamos que todas las cosas marchan bien. Porque una mirada sincera siempre es mucho más de mil comentarios. Y eso es lo que me importa.
Corbata violeta, ocho de la mañana.
19 feb 2011 Dejar un comentario
in General Etiquetas: Dedicatorias., Desahogos, dolores, Reflexiones., Tristeza., vista atrás.
Hoy era uno de esos días. Uno de esos días en los que el cielo no puede parar de llorar. El cielo no encuentra motivos para estar alegre, y deja sus colores olvidados debajo de la cama. Uno de esos días en los que bastantes personas se quedan en la cama, aquejados por el dolor de las migrañas. Días en los que no tienes ganas de hacer nada, y sólo quieres hacerte una bola en la cama.
Días en los que estás en el metro, y cierras el libro que sostienes en tus manos, porque eres incapaz de concentrarte. Necesitas apoyar tu cabeza en la pared, porque tu esqueleto se ha negado a mantener tu peso. Días en los que empiezas a pensar sobre todo. Sobre los acontecimientos más recientes. Sobre como te sientes. Sobre como has actuado. Sobre aquellos que ya no están. Sobre como tienes que actuar. Recuerdos no siempre agradables te inundan la mente, mientras, irónicamente, el aleatorio decide que tus oídos escuches “Dead memories”. Piensas en todas esas risas compartidas desde casi tres años, en toda esa confianza que se estableció poquito a poco… Los cruces inesperados antes y después de la fiesta de fin de año… Al fin y al cabo, todos esos momentos compartidos con uno de tus mejores amigos. Y ahora todo son tímidos holas con cruce rápido de miradas. Y esos son tus últimos pensamientos claros, antes de que las lágrimas te entorpezcan la visión y también emborronen tus recuerdos.
Te echo de menos. Al fin y al cabo, ya dije que tu espalda era mi segundo sitio favorito para dormir apoyada, aunque te dieran espasmos. Ya nadie me hace portés, ni me cruje la espalda, ni me cura las heridas, ni me discute quienes somos más ñoños. Ahora nadie me insulta llamándome árabe rica, ni me llama chiquilla.
El cielo se acaba cansando de llorar. Asoma tímidamente sus colores con forma de arcoiris, para hacer de sus últimas lágrimas una imagen preciosa. Y finalmente, nos regala un amanecer increíble, con matices imposibles, todos unidos en un mismo lienzo. Aunque aún no haya llegado ese momento, yo he intentado disfrutar de la lluvia calándome cada poro de mi piel, mientras sonaban mis canciones preferidas. Pero eso no es lo que quiero. Lo que quiero ahora es tumbarme en el suelo a mirar las estrellas y comentar lo primero que me venga al alma. Que haya alguien al lado, para que mis palabras no se mezclen con el aire y huyan lejos, impulsadas por una leve brisa. Quiero que esta situación se termine de una vez.
Tú también mirabas las estrellas… ¿Lo recuerdas?
Príncipes y princesas.
01 feb 2011 1 comentario
in General Etiquetas: Él., Felicidad., Reflexiones.
Érase una vez. Así comienzan la gran mayoría de cuentos infantiles que nos acompañaban durante las noches de nuestra infancia. Y prácticamente siempre se repetía la misma historia, cambiando ligeramente las situaciones, el peligro, el grado de nobleza… Siempre había una dama en apuros, y un apuesto príncipe dispuesto a dar su vida por salvarla. O un príncipe que debía escoger pretendiente y finalmente ignoraba toda clase de riquezas, para seguir a su corazón y elegir a alguien a quien amaba. Con ese feliz final, dibujábamos una gran sonrisa y nos dormíamos. Al fin y al cabo.. ¿quién no ha soñado nunca con encontrar a “su príncipe azul”? Un hombre totalmente enamorado, dispuesto a todo con tal de hacerte feliz, protector, amable, sincero, cariñoso… De pequeñas todas soñamos con encontrarlo. Según vamos creciendo nos hacemos a la idea de que no existe, que todo es fruto de un cuento, de una fantasía. Ahora las películas no tratan del amor por encima de todo. Ahora reina la fama, las ganas de ser adultos. Las niñas ya no sueñan con su príncipe, sino que ansían calzarse sus primeros tacones y pillar al primero con el que se crucen. Quieren ser mayores.
¿Dónde se quedaron las ganas de ser una princesa? Pero una princesa de verdad, no na de esas nuevas, que son esqueléticas y vomitan. Una princesa enamorada, y no de su imagen. Esa princesa está obsoleta. ¿Por qué disfrutar de la infancia pudiendo adelantar un comportamiento adulto, alejado de la madurez? Luego nos arrepentimos y deseamos volver a ser niños.
Las princesas ya no llevan largos vestidos de noche, llevan minifaldas, taconazos y prendas que dejan poco lugar a la imaginación. Esas princesas cada vez son más pequeñas. Su reino ya no está lejos, inalcanzable para el resto. Ahora está en todas partes.
Las ganas de crecer mataron a aquellas princesas. La hiperrealidad mató a la fantasía.
Yo ya no soy aquella niña… Y de hecho, nunca fui una niña muy apegada a las princesas Disney. Me resultaban muy cursis. Y ahora, veo las películas sin cansarme. Porque dentro de mí sigue estando aquella princesa que no salió. Y no perdió la esperanza. Y aquella niña creció y encontró a alguien que la quería, que la mimaba, la protegía, sabía que daría todo por verla sonreír y estaría dispuesto a marcharse lejos con tal de estar con ella. Los dos solos y que nada más importara. Y fue entonces cuando nacieron las ganas de ponerse un vestido… en una chica que solía odiar no llevar pantalones. Y fue como aquella princesa guardada durante toda la infancia salió. Y con ella, la felicidad asociada, aquella de las niñas pequeñas que sonríen al imaginar un futuro junto a su príncipe.
Dejemos de matar a las princesas. Crecer no siempre es tan divertido.
Adieu.
24 ene 2011 Dejar un comentario
in General Etiquetas: Desahogos, dolores, Rabia., Reflexiones., Tristeza.
“El otro día abrí mi armario y pude ver cuatro camisas de colores, a cada cual más grande. Amarillo, azul, rojo y verde. Esas camisas de colores han marcado etapas de mi vida, y guardan un montón de recuerdos entre sus hilos y parches. En parte, son un símbolo de crecimiento. Mi última adquisición fue la verde, que aún tiene parches por coser, y cuando la miro, en lugar de que se me inunde la cabeza con recuerdos, se llena de motivación y de ganas de que todo salga bien.
Todo lo que aprendí con las camisas anteriores (amistad, unión, trabajo), lo pongo en práctica con la verde de manera sistemática. Me doy cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo, de lo mucho que he disfrutado. Siento como si hubiera sido ayer mi primera reunión, siendo la más pequeña de todos, y ahora, estoy en la unidad más mayor. Siento que el tiempo ha pasado demasiado rápido desde que miraba con cara de asombro a los mayores y ahora, que tengo mucha más responsabilidad. Veo que cada vez tenemos más importancia para hacer de esto un mundo mejor y ayudar con una sonrisa. Ahora con la camisa verde me siento orgullosa del gran cambio que hice con la roja, de volver a empezar viniendo a este grupo.
Llegas a rutas y haces balance de los que estuvieron y los que se fueron, los que están desde el principio y los que nos fuimos integrando poco a poco. Y finalmente, aquí estamos. Diez personas que dejamos atrás la camisa roja, con una despedida emotiva y con lágrimas de por medio. Diez personas que acabamos de entrar en rutas con ganas de comernos el mundo, junto a alguien que nos guía y otro clan como referencia. Somos once nuevos de verde, dispuestos a terminar de conocernos, trabajar unidos y compartir muchos buenos momentos. Once personas dispuestas a formar un clan, y con ganas de que se recuerde. Pero sobre todo, somos once personas con ganas de disfrutar de esto, pues sólo se vive una vez :)”
Treinta de noviembre de 2010.
Me parece que no os suena este texto. ¿Y por qué? Porque ese texto es el artículo que escribí en la circular, porque no me importaba hacerlo y tenía ganas, y total, no tenía exámenes. Me parece que este texto no os suena, porque sino no habríais dicho que no estaba motivada con rutas y que sólo era una transición para kraal. Cualquiera que lea esto y sepa de que habla, verá que hay una gran motivación e ilusión. Me parece que no os suena este texto porque me dijistéis que iba a mi bola y no quería una unión, o parecía pasar de ella. Me parece que no conocéis este texto, porque os la pela todo. Porque una decisión se toma entre todos. No se aprovecha a que alguien falta y enmarronarle. Y sobre todo, las cosas no se hacen así de mal. Porque esto es mucho más importante que un simple cotilleo de “MAÑANA TE VAS A ENTERAR DE ALGO SUPER FUERTE” y que decirle a alguien que no contáis con él. Porque por mucho que quisiérais que fuera secreto y una sorpresa, podríais haberle dicho algo al kraal y que no me quedara yo sin saber que hacer. Porque yo ahora espero al sábado para saber que será de mí en el grupo. Porque si decidís decir algo a la cara, deberíais hacerlo bien, y no poner excusas fácilmente desmontables, porque el día del festival nadie quiso mover un dedo, las chuches no se eligen solas, y de hecho, siempre estoy ahí. El hecho de que faltara cinco minutos a un círculo en el que se tomaba una decisión chorra (de hecho ni era decisión, era decirnos que siguiéramos grabando) no justifica que digáis que no sabéis si contar conmigo. Porque cuando se decía de quedar a una hora, yo era la única que estaba allí. Falté a varias reuniones, sí. Mi abuelo se moría, se murió. Y no me desentendí, porque siempre preguntaba que se había hecho. ¿Que mi objetivo no era formar un klan unido? Por favor… y el último evento, lo hice para pasármelo bien? Yo que pensaba que la falta de respuestas se debía únicamente al pasotismo general, pero no, era porque se preparaba una gran sorpresa. Yo no me lo esperaba. Y me quedé como una imbécil, ahí parada, escuchando como os habíais puesto en mi lugar. No. No es comparable. Pero yo voy a seguir. Como sea. Y así es como un texto de alguien ilusionado por formar una unidad de once personas, se ve solo, tras diez grandes decepciones.
Porque esto es lo que ha sido. Una GRAN decepción. Que os vaya bien en el clan. Yo seguiré con mi vida. Y escribo esto, porque sé que seguramente no me vuelva a hablar con la mayoría. De todos modos… no creo que para algunos sea una gran diferencia. Para mí sí.
Adieu.
Los cuerpos celestes también se aman.
17 ene 2011 Dejar un comentario
in General Etiquetas: Él., Ellos., Felicidad., Reflexiones.
¿Conocéis a Evan y Noa? Son unas personas que viven alejadas y se echan mucho de menos. Aprovechan al máximo cada instante que comparten, sea en este mundo o en su propio universo, compartan horas tumbados en la misma cama o segundos robados de un sueño.
Es una injusticia que algo tan bonito sea tan difícil por culpa de la distancia. Pero ellos saben demostrarse todo lo que quieren de otra forma. No falta mensaje o entrada ante un ataque de ñoñitis, y por supuesto el aferrarse a todos los recuerdos. Ayer resultó que tuve que ser la intermediaria de algunos de esos mensajes, y me pareció sorprendente la necesidad que tienen de decirse que se quieren. Quizás sea por la distancia. Porque a lo mejor creemos que sin todos esos gestos a la otra persona se le va a olvidar. Pero no es así. A lo mejor ellos simplemente tienen la necesidad de decírselo tantas veces en substitución a los besos y abrazos que se darían en ese momento. No lo sé, pero de todos modos, es bonito.
Tienen miedo de que la distancia les mate, pero sé que no será así. Son lo suficientemente fuertes los dos para soportar lo que sea. Aunque tengan que refugiarse en estrellas que el resto de humanos no puede ni imaginarse y que seguro que alcanzan un nivel de belleza indescriptible. Sólo ellos saben convertir el brillo de una lágrima de añoranza en un destello de una estrella. La verdad es que son admirables. Yo particularmente sé que no poseo esa fuerza y me parece algo increíble. Yo sobre todo, desde mi posición de mortal ante dos seres que vagan por un universo a su antojo (quizás sea otra hipótesis para el origen de las perseidas) sólo les doy ánimos para que nunca se cansen de hacerlo, hasta que puedan burlar la distancia. Se lo merecen.
Ellos comparten un universo, con todas las estrellas que puedan imaginar, con todas las nebulosas que les apetezca colorear y demás cuerpos celestes. Yo tengo que burlar una distancia mucho más pequeña cada día, pero al fin y al cabo sólo la burlo los fines de semana. Y mientras veo que los muros me separan de él, me imagino que estoy tumbada en un césped que siempre es verde y nunca rasca (siempre está blandito), que está a la orilla de un lago tranquilo y limpio, que nunca tiene el agua muy fría. Sólo lo suficiente para refrescar en las calurosas noches de verano. Allí me tumbo a mirar las nubes o ver las estrellas si es de noche. Sé que él también se refugia allí a veces, y por eso le veo pasar y tumbarse a mi lado, y me da la mano. Lo que es seguro, es que todas las noches cerramos los ojos para transportarnos a una cama mucho más grande en la que dormimos abrazados, que tiene una ventana al lado, desde la que se ve el lago y una luna preciosa que ilumina todo. En ese momento que nosotros nos abrazamos y damos las buenas noches, estoy segura de que pasan dos estrellas fugaces por el cielo, aunque no siempre las vea. Y sí. Son Evan y Noa en su particular forma de irse a dormir. Encontrándose en su universo.
Esto va dedicado a ellos. :)
Ahogada en la bañera.
27 oct 2010 Dejar un comentario
in General Etiquetas: Él., Felicidad., Reflexiones.
Hay días en los que no te encuentras del todo bien. Días en los que piensas en darte un baño largo, relajante, con agua muy caliente, intento de espuma, y tu música favorita de fondo. El domingo, me dí uno de esos baños. Y me di cuenta, que siempre que lo hago, me sumerjo entera en el agua ardiendo, notando como la música parece cada vez más lejana y me cuesta abrir los ojos. En cuanto están abiertos, lo único que hago es fijarme en el techo desconchado como algo interesante, y fijarme en cada grieta aunque el agua me impida distinguirla bien. En ese momento, dejo de respirar para que las burbujas no entorpezcan mi visión, y entonces siento una sensación de perfecta armonía con el mundo. Armonía porque estoy totalmente aislada de la gente. Siento todo mucho más lejano físicamente, sólo noto un calor que me abraza con suavidad. Prácticamente, es como si volviera al vientre materno, donde no existían las preocupaciones. Por lástima, esa sensación no es más que una desconexión muy efímera. Al cabo de un minuto, dos a lo sumo, levanto la cabeza suavemente hasta notar la bofetada de aire frío en la cara, y el volumen que ahora me parece criminal de la música azotándome los oídos. Tengo que volver a enfrentarme a la realidad una vez más, y es que esta nunca se ha marchado: por lejanos que suenen, los gritos siguen ahí, y no cesarán hasta que les haga caso.
Días en los que no importa con quien estés, que te sentirás sola. Que sólo una persona es capaz de acompañarte y hacerte sentir bien. Alguien con quien compartir el agua caliente que sale de la ducha, y que al cerrar los ojos te hace sentir dos tipos de calor diferentes, el del agua que fluye y notas como se renueva a cada instante, y el que emana de su propio cuerpo. Ese calor humano constante, que es el más eficaz para erradicar el frío interno que te abruma. Alguien que te arropa con una toalla con toda la delicadeza, como si de envolver un frágil cristal se tratara. Alguien que aparta con dulzura el pelo que dejas caer delante de tu rostro escondiéndolo tímidamente, alegando que es precioso. Alguien capaz de mostrarte toda su ternura después de haberte dejado al borde del desmayo de placer. Alguien capaz de abarcarte completamente con sus brazos y hacerte sentir que no hay ningún mal en el mundo mientras esté él contigo. Alguien con quien pasar las noches bajo el edredón, alternando posturas para dormir: hoy toca apoyar la cabeza en su hombro, y mañana toca dormir abrazados. Alguien que por pequeña que pretendas ser acurrucándote, te haga sentir la más grande, secándote las lágrimas con un nudillo y la mayor de sus sonrisas. Alguien dispuesto a abrazar a un peluche para que duermas mejor imaginando que ese ser inanimado te transmite su cariño. Alguien que sonría nada maś verte. Alguien que siempre te dará abrazos más largos que seis segundos, apretándote contra su pecho. Alguien que siempre intentará robarte o regalarte un beso, según la situación. Alguien que cuando estés contenta, te haga pedorretas o cosquillas. Alguien que cuando tengas frío, hará todo lo posible para transmitirte su calor, soplándote en el cuello para calentarte más rápido. Alguien con quien compartas un lenguaje inventado de palabras sin sentido, que sólo significan el grado de ñoñez en el que te encuentras. Alguien que prepare todo los detalles, encienda todas las velas y elija las canciones adecuadas para hacerte llorar de alegría en un baño romántico. Alguien que te haga degustar la dulzura de la fresa. Alguien que te acaricie el pelo, que te dé la mano al andar, te haga reír, y sobre todo, que te haga feliz. Alguien que inmediatamente después de marcharse, añores como si no le vieras desde hace años. Alguien del que estés enamorada y sepas que él comparte ese sentimiento. Alguien con quien siempre soñaste, que hiciera todos esos gestos que hacen los príncipes azules en las películas.
En esos días en los que anhelas más que nunca a ese alguien, es cuando te sumerges en la bañera sin velas ni compañía y te hundes poco a poco, mientras afloran todos los recuerdos relacionados con tu felicidad. Es cuando te metes rápidamente en la cama, intentando calentarla lo antes posible y acabar con el frío, imaginándote abrazos y agarrando más fuerte que nunca ese peluche azul. Son esos días en lo que sólo piensas en su compañía. Y cada vez que le ves, el sentimiento de esos días se vuelve más intenso, porque cada vez le echas más de menos.
Ahora mismo escribo esto recordando esta mañana. Cada detalle de tu visita. Encendiendo la vela que me regalaste. Y añorándote cada vez más fuerte. Ven.
Globos.
26 sep 2010 Dejar un comentario
in General Etiquetas: Él., Felicidad., Reflexiones.
Para mí, cada persona es un globo. Naces sin aire, como esos globos que aguardan dentro de la bolsa. Y entonces, lo empiezan a inflar. Con cada bocanada de aire sientes que creces un poco más, hasta que sientes que has llegado al límite de presión, y que ese es tu tamaño máximo. En ese momento, separan el globo de su boca y le hacen un nudo para poder jugar con él. Sin embargo, el aire siempre consigue escaparse poco a poco, sin que te des cuenta, formando arrugas a esa esfera de goma que cada vez se hace más pequeña. En ese momento, lo tiras, marcando el final de la vida de un juguete efímero.
Yo me siento como un globo al que le han quitado ese nudo. Mi tamaño aumenta hasta límites insospechados cuando estoy con él. Él me da el aire que necesito, y me hace elevarme como si tuviera helio. Es por eso que, cuando se marcha, siento como me desinflo poco a poco hasta quedarme pequeñita, a la espera de que alguien me vuelva a hinchar. Nunca tengo que esperar demasiado para volver a sentir el aire entrando con fuerza, y por eso soy feliz.
Escribo esto estando lejos de su lado. Como un globo pequeñito, desinflado. Pero sé que seré un globo enorme dentro de poco. Y si algún día este globo se tira a la basura, no será porque sea un pedazo de goma lleno de arrugas, anudado e inservible, sino porque de tanto aire y tanta fuerza, habrá explotado con toda su energía.
Me apetecía escribir, porque cada vez te echo más de menos y se hace más difícil no estar a tu lado. Porque sé que cuando estamos juntos, somos invencibles.
Distintas luchas.
10 ago 2010 Dejar un comentario
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Soy una persona bastante perezosa. Demuestro iniciativa, motivación y trabajo sólo por las cosas que realmente siento y quiero. No me gusta empezar luchas por la inseguridad de cómo terminarán, por si el esfuerzo habrá sido en vano o si mi sufrimiento se compensará. Sólo comienzo una lucha si creo que verdaderamente merecerá la pena. Hace un poco más de dos años decidí comenzar una, por conseguir la confianza de una persona. Mucho luché. Alguien que amaba me puso muchos obstáculos, me hacía ver cosas que no eran tal, que no existían. Vivía entre espejismos de crueldad y de indiferencia, donde la única fuente de amor residía en lo que yo creía que era mi persona. En octubre me di cuenta de algo. Y mi lucha se reforzó, seguí dándolo todo por esa amistad, por ocultar algo que no quería mostrar porque pensaba que tan sólo provocaría daño y era lo último que quería sembrar a mi alrededor. Lo que yo creí que era simplemente atracción que podía ser tapada (y que de hecho, pensaba que tapé) resultó ser algo mucho más fuerte, pero no lo vi. Quizá por eso seguí luchando tanto por esa amistad que no paraba de aumentar y se hizo tan especial. Por eso, pudiendo haber cortado todo de raíz, seguía intentando conservarla y alimentarla mientras sufría por ello. Por eso el sufrimiento se compensaba tan fácilmente. Simplemente, porque llegó un momento que dejé de saber por lo que luchaba. Si por la amistad, o por la persona en realidad. Yo me veía feliz e ilusionada con mi pareja y no entendía todo lo que pasaba. Para mí sólo era mi mejor amigo, nada más, de hecho no veía en ningún caso la posibilidad de que fuera algo más (negaba siempre cualquier mínima probabilidad de que yo le pudiera atraer, me parecía imposible y lo dije). Hasta que mi pareja sintió lo mismo por otra persona y sí supieron identificar que les pasaba. Decidieron luchar por lo suyo. Y fue entonces cuando me di cuenta, que desde ese octubre, realmente, estaba luchando por amor. Por eso fue tan asombrosamente fácil comenzar algo. Porque la lucha ya estaba hecha. El camino lo recorrimos sin ser conscientes de ello.
Sé que mostré un carácter y actitud inmaduros ante todo, pero si lo hice fue porque realmente no lo vi. Porque llegó un momento en el que amaba a dos personas, una sin saberlo, y mientras luchaba por lo que creía una amistad, pensaba que también luchaba por conservar el amor, mientras que en realidad sólo lo estaba marchitando. Al final, las culpas no las tiene nadie, sólo que al perder una lucha en la que veíamos una victoria clara, nos frustramos, enrabietamos y enfadamos. Ahora veo porque perdí la lucha. Supongo que porque decidí centrar mis fueras en otra, dando esa por ganada.
Con esto no quiero culpabilizar nada ni a nadie (ni a mí misma), ni tampoco arrancar ningún sentimiento, simplemente escribo en frío y tras mucho pensar lo que creo que me ocurrió en ese momento. Para compensar todos los textos escritos con la ira del instante. Al fin y al cabo todos lo hacemos, actuar y luego pensar. Ya os dije, yo sólo necesitaba tiempo y sentía que no lo tenía. Creo que ya no necesito más. Creo que todo ha vuelto a su cauce. Lo que vosotros decidáis hacer ya es cosa vuestra y comprenderé vuestra elección. Supongo que esta es la disculpa más enrevesada que he escrito nunca. Pero también ha sido un relato mucho más objetivo de lo que realmente sucedió.








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