Querida yo del pasado.
14 oct 2011 Dejar un comentario
in General Etiquetas: Felicidad., insomnio, Madurando., Reflexiones., vista atrás.
Querida yo del pasado:
Hoy he vuelto a leer tus mensajes. Quiero decirte que estabas muy engañada: tú creías que eras feliz, pero estabas equivocada. La felicidad no está rodeada de un montón de mensajes de “¿Qué te pasa?” “No estás bien, se te ve” y derivados. Pasaste buenos momentos, eso sin ninguna duda, pero sólo te digo que no tengas miedo del futuro, porque es mucho mejor. Esos mensajes se reducen hasta casi la inexistencia y olvidarás lo que es sentirse sola. También quiero decirte que aprenderás como quererte a ti misma, y ni recordarás lo que era la autodestrucción. Sabrás valorarte, verte guapa tal y como eres, y no tener ese pequeño miedo a no gustar.
Tengo que decirte que también aprenderás lo que es perder a alguien, y aunque es difícil, sabrás llevarlo como toca. Superarás todas las pruebas que te pongan por el camino y no tendrás problemas a la hora de pasar todos tus exámenes. La confianza en ti misma en ese aspecto no la perderás. Seguirás siendo la más zen entre los que esperan en la puerta de un examen.
Te pido que intentes mejorar tu sentimiento de culpa perpetua: estamos aprendiendo a ver que no tenemos siempre la culpa de todo. Y no. Da igual el pasado, los eventos que ocurran son inevitables, y tú no eres la causa.
Querida yo del pasado, simplemente quiero decirte que disfrutes de todo el tiempo que tienes, que dejes de rayarte por tonterías, que te quieras, y sobre todo, que seas paciente, porque tu yo del futuro te advierte de que todo lo que te queda por vivir será mejor.
Quiere a los que te rodean, ama a la persona adecuada, pero sobre todo, mímate a ti misma. Tú lo vales.
PD: No guardes a Stitch en ningún lado, seguirás durmiendo con él (su compañía es muy agradecida por las noches ^^)
Corbata violeta, ocho de la mañana.
19 feb 2011 Dejar un comentario
in General Etiquetas: Dedicatorias., Desahogos, dolores, Reflexiones., Tristeza., vista atrás.
Hoy era uno de esos días. Uno de esos días en los que el cielo no puede parar de llorar. El cielo no encuentra motivos para estar alegre, y deja sus colores olvidados debajo de la cama. Uno de esos días en los que bastantes personas se quedan en la cama, aquejados por el dolor de las migrañas. Días en los que no tienes ganas de hacer nada, y sólo quieres hacerte una bola en la cama.
Días en los que estás en el metro, y cierras el libro que sostienes en tus manos, porque eres incapaz de concentrarte. Necesitas apoyar tu cabeza en la pared, porque tu esqueleto se ha negado a mantener tu peso. Días en los que empiezas a pensar sobre todo. Sobre los acontecimientos más recientes. Sobre como te sientes. Sobre como has actuado. Sobre aquellos que ya no están. Sobre como tienes que actuar. Recuerdos no siempre agradables te inundan la mente, mientras, irónicamente, el aleatorio decide que tus oídos escuches “Dead memories”. Piensas en todas esas risas compartidas desde casi tres años, en toda esa confianza que se estableció poquito a poco… Los cruces inesperados antes y después de la fiesta de fin de año… Al fin y al cabo, todos esos momentos compartidos con uno de tus mejores amigos. Y ahora todo son tímidos holas con cruce rápido de miradas. Y esos son tus últimos pensamientos claros, antes de que las lágrimas te entorpezcan la visión y también emborronen tus recuerdos.
Te echo de menos. Al fin y al cabo, ya dije que tu espalda era mi segundo sitio favorito para dormir apoyada, aunque te dieran espasmos. Ya nadie me hace portés, ni me cruje la espalda, ni me cura las heridas, ni me discute quienes somos más ñoños. Ahora nadie me insulta llamándome árabe rica, ni me llama chiquilla.
El cielo se acaba cansando de llorar. Asoma tímidamente sus colores con forma de arcoiris, para hacer de sus últimas lágrimas una imagen preciosa. Y finalmente, nos regala un amanecer increíble, con matices imposibles, todos unidos en un mismo lienzo. Aunque aún no haya llegado ese momento, yo he intentado disfrutar de la lluvia calándome cada poro de mi piel, mientras sonaban mis canciones preferidas. Pero eso no es lo que quiero. Lo que quiero ahora es tumbarme en el suelo a mirar las estrellas y comentar lo primero que me venga al alma. Que haya alguien al lado, para que mis palabras no se mezclen con el aire y huyan lejos, impulsadas por una leve brisa. Quiero que esta situación se termine de una vez.
Tú también mirabas las estrellas… ¿Lo recuerdas?
Vuelta a empezar.
01 sep 2010 2 comentarios
in General Etiquetas: Él., Tristeza., vista atrás.
El curso anterior fue duro. El final, se me hizo imposible. Las cosas no marchaban bien y eso se notó en mis resultados. En realidad, las cosas iban horriblemente mal. Pero alguien me prometió que el ocho de junio empezaría la cuesta hacia lo más alto, después de haber saboreado un poquito la libertad. Y tenía razón. Empezó la cuesta hacia lo más alto. Subí a una velocidad vertiginosa, tanto que me daba miedo mirar abajo y ver lo que dejaba atrás. Sólo me preocupaba de subir, disfrutar, cogerle la mano y seguir subiendo con una gran sonrisa. Eso hizo que este verano fuera increíble a su lado. Hoy, se termina. Sé que voy a seguir subiendo la cuesta hacia lo más alto, pero he tenido que volver muy cerca del suelo. Volver a la rutina. Volver a la soledad de 9 a 18. Llegar a las 8.30, ponerme los cascos y sentarme en un pasillo a evitar al mundo. A que la gente me mire y me reconozca como la niña que les da un poco de miedito porque consideran “gótica/hardcore/heavy/…”. Vuelvo a la rutina de las cosas insulsas, de la gente que no aporta nada, sino que decora su caparazón de la última moda o de la forma para destacar como el que más, estando totalmente vacío por dentro. Vuelvo al agobio de las clases, de los exámenes, y de tener que estudiar como una loca para poder intentar meterme en medicina, algo cada vez más lejano. Sin embargo, esta vez soy de las mayores. Me habría gustado marcharme, pero no tuve el valor de decir que no me sentía agusto, como hizo mi hermano. Y aquí estoy, la víspera de comenzar mi último curso en el prestigioso pero apestoso Liceo Francés de Madrid.
No quiero bajar de mi nube. Tan sólo quiero tumbarme en la cama, hacerme una bolita lo más compacta del mundo, cerrar los ojos y sentir que me abrazan por detrás. Sólo quiero desaparecer de aquí, que cuando digo en broma que me secuestre, sea una realidad, y escapar, como en El Ilusionista. Quiero poder disfrutar de mi felicidad sin tener que sumergirme entre libros, ignorando miradas y caminar rápidamente para volver sola en metro. Quiero tiempo para mí. Quiero poder gastarlo en estar con él. Quiero ser ese peluche al que abraza.
Distintas luchas.
10 ago 2010 Dejar un comentario
in General Etiquetas: Él., Felicidad., Justificaciones., Madurando., Reflexiones., vista atrás.
Soy una persona bastante perezosa. Demuestro iniciativa, motivación y trabajo sólo por las cosas que realmente siento y quiero. No me gusta empezar luchas por la inseguridad de cómo terminarán, por si el esfuerzo habrá sido en vano o si mi sufrimiento se compensará. Sólo comienzo una lucha si creo que verdaderamente merecerá la pena. Hace un poco más de dos años decidí comenzar una, por conseguir la confianza de una persona. Mucho luché. Alguien que amaba me puso muchos obstáculos, me hacía ver cosas que no eran tal, que no existían. Vivía entre espejismos de crueldad y de indiferencia, donde la única fuente de amor residía en lo que yo creía que era mi persona. En octubre me di cuenta de algo. Y mi lucha se reforzó, seguí dándolo todo por esa amistad, por ocultar algo que no quería mostrar porque pensaba que tan sólo provocaría daño y era lo último que quería sembrar a mi alrededor. Lo que yo creí que era simplemente atracción que podía ser tapada (y que de hecho, pensaba que tapé) resultó ser algo mucho más fuerte, pero no lo vi. Quizá por eso seguí luchando tanto por esa amistad que no paraba de aumentar y se hizo tan especial. Por eso, pudiendo haber cortado todo de raíz, seguía intentando conservarla y alimentarla mientras sufría por ello. Por eso el sufrimiento se compensaba tan fácilmente. Simplemente, porque llegó un momento que dejé de saber por lo que luchaba. Si por la amistad, o por la persona en realidad. Yo me veía feliz e ilusionada con mi pareja y no entendía todo lo que pasaba. Para mí sólo era mi mejor amigo, nada más, de hecho no veía en ningún caso la posibilidad de que fuera algo más (negaba siempre cualquier mínima probabilidad de que yo le pudiera atraer, me parecía imposible y lo dije). Hasta que mi pareja sintió lo mismo por otra persona y sí supieron identificar que les pasaba. Decidieron luchar por lo suyo. Y fue entonces cuando me di cuenta, que desde ese octubre, realmente, estaba luchando por amor. Por eso fue tan asombrosamente fácil comenzar algo. Porque la lucha ya estaba hecha. El camino lo recorrimos sin ser conscientes de ello.
Sé que mostré un carácter y actitud inmaduros ante todo, pero si lo hice fue porque realmente no lo vi. Porque llegó un momento en el que amaba a dos personas, una sin saberlo, y mientras luchaba por lo que creía una amistad, pensaba que también luchaba por conservar el amor, mientras que en realidad sólo lo estaba marchitando. Al final, las culpas no las tiene nadie, sólo que al perder una lucha en la que veíamos una victoria clara, nos frustramos, enrabietamos y enfadamos. Ahora veo porque perdí la lucha. Supongo que porque decidí centrar mis fueras en otra, dando esa por ganada.
Con esto no quiero culpabilizar nada ni a nadie (ni a mí misma), ni tampoco arrancar ningún sentimiento, simplemente escribo en frío y tras mucho pensar lo que creo que me ocurrió en ese momento. Para compensar todos los textos escritos con la ira del instante. Al fin y al cabo todos lo hacemos, actuar y luego pensar. Ya os dije, yo sólo necesitaba tiempo y sentía que no lo tenía. Creo que ya no necesito más. Creo que todo ha vuelto a su cauce. Lo que vosotros decidáis hacer ya es cosa vuestra y comprenderé vuestra elección. Supongo que esta es la disculpa más enrevesada que he escrito nunca. Pero también ha sido un relato mucho más objetivo de lo que realmente sucedió.
El tiempo al tiempo.
29 dic 2009 4 comentarios
in General Etiquetas: Felicidad., Madurando., Reflexiones., vista atrás.
Niños pequeños. ¿Cuántas veces hemos querido volver atrás en el tiempo, y ser de nuevo niños? Decimos que nos gustaría volver a tener como única preocupación nuestros juguetes, y que el máximo disgusto fuera que nos hemos hecho daño en las rodillas al caernos, o que nos han robado nuestros muñecos. Pero cuando somos pequeños, esas preocupaciones nos afectan muchísimo, al igual que cuando ahora nos dejan solos después de haber depositado la confianza en alguien tan ciegamente. Al igual que dentro de unos años, cuando tengamos muchas más responsabilidades, veremos esto como minucias. Y es que nunca estamos agusto con nuestra edad. Que si quieres ser más mayor y tener más libertades, que si quieres ser más pequeño para olvidarte de todo. Pero así jamás disfrutaremos al ahora, y dentro de unos años diremos: me gustaría volver a tener 16 años y así poder disfrutarlos como no lo hice en su momento, deseando tener 23.
Yo soy la más pequeña de mi grupo de amigos. La gran mayoría de ellos tienen ya 18 años, la persona más especial cumplirá 19 en unos días. Otros me sacan un año, y dos tienen mi edad. Y aunque yo no pueda entrar a locales todavía, no pueda participar en los grandes planes, soy feliz, porque para tener apenas dieciséis años no me puedo quejar de nada, porque he tenido suerte y he sabido aprovecharla. Y ahora todo lo que me salga mal voy a intentar que me resbale, porque todo lo que me sale bien es superior. Voy a arrancar más sonrisas que las de este año, yo voy a sonreír más, voy a dejar de rayarme tanto y voy a escribir mucho más. Y estos son mis propósitos que debería poner en marcha dentro de tres días, con la excusa de que ha empezado un nuevo año. Iré a por mis diecisiete. Y ya está. Seré MÁS feliz de lo que ya soy, e intentaré que los demás lo sean también. Voy a dar más besos, más abrazos, y reclamaré más! Aprenderé más de geografía española (sobre todo de montañas) y subiré con más ilusión hasta el final. No me pondré ningún tipo de censura a la hora de expresar TODO lo que siento, y lo pondré aquí. Locura Censurada en el tuenti. Aquí está toda la locura que ha sido censurada, colgada sin tapujos.
Foto: Aunque parezca de anuncio o lo que sea, esta foto está hecha por mi padre. Y la niña que agarra al chaval con tanta pasión soy yo.
indiferenterabiosaimpertinenteAPASIONADA.
Pleurs. 4 de octubre del 2009.
29 dic 2009 Dejar un comentario
in General Etiquetas: Dilemas., insomnio, vista atrás.
Être la protagoniste d’un livre que jamais sortira, que jamais ne sera pas lu par personne, ni même relu par son auteur. Que jamais n’arrivera jusqu’à mes mains. Protagoniste d’une vie dont je n’aurai aucune connaissance. Une vie écrite sur un tas de feuilles oubliées sur une étagère, pleines de poussière. Donc je ne saurai jamais ce que je fis mal. Parce que je ne pourrais voir ma façon d’être dès un point de vue objectif.
En fait, c’est une jolie métaphore. Le livre de ma vie ne sera jamais lu par personne, car il n’intéresse pas, il ne vend pas. Je n’intéresse pas. Toujours je finis par passer sans être vue, oubliée. Peut-être c’est mon destin. Prendre de la poussière sur une étagère, ou brûler dans une cheminée de frustration.
Ça peut sembler pessimiste. Mais je pense que c’est une réalité. Mais personne ne va s’alarmer, en effet, personne ne lit jamais ce que j’écris. Une écrivaine sans motivation, car ces ouvrages sont tout le temps rejetés. Et ceux qui liront ce texte, ne vont rien comprendre. Puisqu’ils ne comprennent pas le français, ou ne me comprennent pas à moi. Et oui. Il y a quelques heures j’écrivais pour tous ceux que j’aimais. Mais ils ne lisent pas et donc ils ne s’identifient pas. La rage de voir quand quelqu’un d’autre écrit quelque chose et il reçoit des tas de commentaires. En fait, moi je ne reçois jamais aucun. Mais ce n’est pas grave… c’est la vie. Il y a des gens éclipsés par d’autres. Et c’est mon tour pour me cacher derrière quelqu’un.
Instantes. 17 de febrero del 2009.
29 dic 2009 Dejar un comentario
in General Etiquetas: Dedicatorias., Felicidad., vista atrás.
Un abrazo.
Un instante.
Una sonrisa.
Una mirada.
Una caricia.
Un beso.
Un guiño.
La cantidad de cosas increíbles que pueden pasar en una unidad de tiempo tan pequeña. Una relación de años y años, puede resumirse en el beso del principio, que duró un segundo. Amistades que empezaron con un saludo, una presentación.
Le damos tanta importancia al tiempo. Llevamos 45 años juntos, pasó hace 20 años, cuando tenía tu edad, y frases así, que escuchamos todos los días. Y menospreciamos a los instantes. Pero no hay sonrisas que duran horas. Ni miradas que duren años. Son pequeños momentos efímeros que captamos, y se quedan con nosotros años y años. Son pequeñas capsulitas de felicidad que vamos vaciando en un cofre grande, que llamamos vida.
No podría enumerar todos los momentos que he pasado con gente especial. Son demasiados. Pero están ahí. Pequeños recuerdos que surgen durante una conversación, y hacen rememorar, y suelen arrancar también una sonrisa. Son tan mágicos… Y nosotros, seguimos pensando a lo grande. Seguimos buscando una felicidad ignorando esos pequeños detalles. Y esos pequeños detalles son la felicidad. Que paradoja…! ¿Quién no disfruta un beso, un abrazo? ¿Quién no saborea una mirada cómplice? ¿Quién no aprecia una sonrisa en momentos de amargura? Démosle más importancia a los detalles. Muchos de ellos forman un todo.
Días de nostalgia recordando el Macroencuentro del año pasado. Recordando trozos de conversación, imágenes, hechos breves. Como lo echo de menos…
Recuerdos. 8 de febrero del 2008.
28 dic 2009 Dejar un comentario
in General Etiquetas: insomnio, vista atrás.
Recuerdos. 1. m. Memoria que se hace o aviso que se da de algo pasado o de que ya se habló.
2. m. Cosa que se regala en testimonio de buen afecto.
3. m. Objeto que se conserva para recordar a una persona, una circunstancia, un suceso, etc. No he querido desprenderme de los recuerdos de familia.
4. m. pl. memorias (‖ saludo por escrito o por medio de tercera persona).
Nostalgia. (Del gr. νόστος, regreso, y -algia).
1. f. Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos.
2. f. Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.
Recordando primavera del 2007. Mala época familiar. Muy mala época. Recordando las ayudas que recibí. Recordando a las personas que me ayudaron. Emails recibidos. Emails que perdí, y me duele no tener. Comentarios con ayudas. “Quizás sepa por donde va la situación en la que te encuentras… La justicia es un término que a algunas personas no les viene en el diccionario, por desgracia. Me alegro de que seas como eres, no una pava más del montón de las catorceañeras.
Vales mucho y si ciertas personas no lo ven, no has de preocuparte mucho porque por lo que veo toda la gente que te firma este fotolog es porque te quiere y te aprecia… A veces te das cuenta de que la madurez no tiene edad. Esto son más que firmas… Son palabras que alimentan el corazón y que son de tinta imborrable.
Sólo quiero que sepas que en el fondo de cada persona que firma aquí hay un trocito de Iria y supongo que en el tuyo habrá un trozo de cada uno de nosotros.”
Dolor. Rabia. Dolor al recordar los tiempos pasados, y sentirlos de nuevo. Rabia al ver que los contactos con las personas que me ayudaron se han ido perdiendo… Ver que sólo te hablas con dos personas. Y con una de ellas has pasado malos momentos, y la amistad cuelga de un hilo. Recordando tiempos de lágrimas y sangre. Recordando tiempo de confesiones. De tremendos secretos. De heridas físicas y morales. Heridas en estado de cicatrización aún ahora.
Época de textos tristes. “Ella no haría nada. Simplemente soñar. Sus sueños no la defraudaban. Simplemente le creaban ilusiones falsas. Pero, disfrutaba de sus ilusiones. Aunque supiera que difícilmente se cumplirían.”
Época de ligeras alegrías. Época de esbozos de sonrisas. “Soledad… era un término que me debía plantear, porque ella ya no era quien me llegó a hacer tan feliz… y mi cuerpo se llenó de rabia… pero conseguí olvidarle y volví a mi rutina, cuando te conocí a ti. No me planteaba que me atreviera a hablarte, pero lo hice y desde ese día empecé a recuperar ese sentimiento que tenía abandonado en el fondo de mi corazón. Y cuando estábamos juntos, todos nuestros problemas desaparecían, estábamos concentrados el uno en el otro… ¿Enamorados? No, sólo interesados en conocernos más y más. Cuando cada uno cogimos nuestro autobús, reflexionamos y tomamos una decisión. Me tumbé en la cama con mi música y volví a tener la sensación de no parar de pensar en ella, sus ojazos, su expresión cuando se reía… Esas pequeñas chorradas que no se van de tu mente. Pero la distancia es un obstáculo que lleva a la soledad de nuevo. Y quiero verte y abrazarte y que rescates mi corazón de la soledad. Eres un sol y no me enamoré de ti por lo que eres si no por lo que somos cuando estamos juntos… Te quiero mucho…”
Invierno de 2008-2009. Muy buena época familiar y de amor. Pero época en decadencia de amistades. En decadencia de amistades que fueron pilares de mi alegría en primavera de 2007. Triste paradoja. Y pequeño elemento común variable.
En mi vida cometí muchos errores. Y los seguiré cometiendo.
Enamorarme de la persona equivocada. Que la amistad terminara de forma absurda. Que uno se lo tomara como un juego y otro no. Desarrollo de misantropía. Una gran amistad rota en pedazos por ir más allá. Duelos. Rabias. Encontronazos. Y ahora, simplemente añorar la amistad pasada que nunca volverá a ser igual.
Juntarme con la persona equivocada. Ver mi personalidad multiplicada. Ser el líder de una persona. Dirigir una vida. Ser manipulada sin darme cuenta. Poner amistades en peligro. Romper algunas. Recuperarlas después. Muchas disculpas. Por culpa de una persona ajena. Verla en mi círculo continuamente. Con mis nuevos amigos. Pero bueno. Acabar con todo. Ser fuerte. Volver a lo de antes. Ser feliz de nuevo.
Crecer. Y no querer hacerlo. Darse cuenta de lo importante y de lo trivial. Enamorarse de la persona indicada.
Balance. Familia recuperada, amistades perdidas, amistades nuevas. Una persona fundamental aparecida al final de la historia. Una persona presente siempre, cambiando de bando. Amigo o enemigo. Pero a la mierda todo. Todo esto para desahogarme. Para deshacerme de aquella nostalgia. Porque los recuerdos nunca se van. Enfin.
Hoy me toca a mí ser feliz.







Lo último que me dijeron...